LIDERAZGO POLITICO Y DESTREZA EN LA GESTIÓN PUBLICA
Por: Abogado y Msc. Orlando G. Medina
La Acción Política Inteligentemente Conducida
Como referente inequívoco del Liderazgo Político y de las Destrezas de la Gestión Pública, señalaremos en primera instancia una visión general de los principios, métodos y técnicas que pueden aplicarse en la conducción de la Acción Política programada, en sus pequeñas y grandes injerencias; la lógica de la racionalidad operativa aplicable en ellas y los equilibrios que demanda la acción política del enfrentamiento con lo posible y lo imposible, de acuerdo al planteamiento que hace uno de los mejores investigadores de la Ciencia Política especializado en el estudio comparativo de la Política, el italiano
GIOVANNI SARTORI.
Métodos y Técnicas para una Conducción Política Lucidacomo una contribución al tan necesario tendido de un puente entre la teoría y la practica en el campo de la política, como un cable a tierra de las formulaciones conceptuales de la Ciencia Política hacia el mundo de las decisiones y las acciones prácticas, observemosaquí algunas reflexiones y comentarios particularmente en los desarrollos que Giovanni Sartori incluye en su libro “LA POLITICA LOGICA Y
METODO EN LAS CIENCIAS SOCIALES” así como en algunos papeles suyos que hemos tratado en los últimos años, gestionando para un mejor y eficaz entendimiento el difícil arte de la Política.
La gran pregunta que Sartorise hace es: Una Ciencia de la Política puede proyectarse en programas de acción que se cumplan de acuerdo a las previsiones. Sartori recuerda que la acción política es un arte y que, como tal, tiene componentes intuitivos, creativos, preceptivos, que son inmanejables desde la ciencia.
Pero una vez aceptado esto, recuerda también que la acción política no es solo arte: que también está constituida por opciones conscientes de los hombres, que están relacionadas con seres humanos, en función de los medios disponibles y de las técnicas adecuadas a cada caso.
Con un sólido fundamento teórico en la Ciencia Política y en las demás ciencias del hombre, se pueden elaborar y usar con flexibilidad métodos y técnicas operativas en el campo de la GESTIÓN DE POLÍTICAS,
cuyo uso no otorga la certeza absoluta de que se cumplan las previsiones, pero incrementa notablemente la probabilidad de tal cumplimiento y reduce en forma sustancial el margen de incertidumbre que inevitablemente acompaña a toda decisión práctica. En otras palabras, es posible alumbrar desde la Ciencia Política y sus técnicas derivadas el camino de una acción política inteligentemente conducida, con muy buenas posibilidades de obtener resultados en razón a las previsiones.
La invocación al ARTE es correcta, sin duda, pero no debe servir de excusa para intentar justificar la incompetencia, la ignorancia técnica o la incoherencia axiología. El arte político que hoy necesitan nuestras sociedades es un arte muy fuertemente nutrido de idoneidad técnica y reviste perfiles muy concretos, que se refieren en primer lugar, al solido funcionamiento teórico que esa actuación profesional debe tener, en segundo lugar, al manejo solvente y flexible de métodos y técnicas sociales adecuadas, y en tercer lugar la capacidad de expresión para comunicar los planes y suscitar el planteamiento de apoyos y demandas.
En nuestro concepto, y sin pretender que esa lista sea excluyente, los métodos y técnicas que venimos mencionando se refieren muy concretamente a temas tales como análisis de situaciones políticas, análisis de actuación política, análisis de políticas públicas, evaluación de políticas-programas de acción, trabajo en equipo, solución de problemas, administración de conflictos, liderazgo, comunicación y docencia social, gestión participativa y toma de decisiones por consenso.
Con frecuencia se plantea entre nosotros un falso dilema, entre finalidad teórica y la finalidad practica de la ciencia. Sartori lo dilucida a nuestro entender con mucho acierto: Si la finalidad practica es entendida como capacidad de aplicación, no hay contradicción entre ambas finalidades: la ciencia pura no debe de ser condicionada ni distraída por los requerimientos de la acción práctica, la ciencia aplicada debe de ayudar a la acción con todo lo mucho o poco que se sepa.
SEGUIMIENTO A LAS PROPUESTAS POLITICAS
Revisemos ahora las posibilidades de uso de esos métodos y técnicas de base científica teórica en la actuación política practica de unas propuestas.
La aplicabilidad de los conocimientos científicos políticos se hace claramente evidente en el caso de las micro intervenciones, vale decir, en esos programas de acción en pequeña escala sobre problemas localizados y específicos, como se pueden reflejar en problemas deniveles municipales o parroquiales, cuyo manejo político puede plantearse en varios pasos según una secuencia lógica:
• Individualizar y circunscribir el problema
• Localizar el problema donde se manifiesta y donde se origina
• Definir finalidad de la intervención
• Formular hipótesis sobre las posibles causas, definir las causas posibles y probables, sobre todo las causas de causas, que pueden llevar a una solución de fondo y no simplemente a una solución momentánea.
• Reunir información para verificar las hipótesis.
• Formulación precisa del objetivo tiempo y destinatarios de la acción.
• Establecer claramente el punto de partida y el punto de llegada.
• Durante el recorrido, usar técnicas de valoración para comprobar en que punto estamos y efectuar las rectificaciones.
En estos casos el procedimiento de control ideal es disponer de un grupo experimental junto a un grupo testigo. Casi nunca se puede proceder así en el caso de las intervenciones públicas, sobre todo por el cambio de escala, las urgencias propias de la acción política real y la inconveniencia de mezclar intervención con experimentación. Normalmente el control se realiza por comparación, ya sea con la actuación anterior del grupo destinatario o con otros grupos similares.
Ese saber político programado del que habla Sartori, debiera de ser también apto para macro intervenciones, en cuyo caso se refiere fundamentalmente al cálculo de los medios y a un modo especial de razonamiento. La Ciencia Política, como saber aplicable, debiera permitir alcanzar una certeza razonable en cuanto a que los medios son adecuados y se adaptan a los fines propuestos.
En el campo de la vida humana, individual y social, y con mayor razón en el campo político, ninguna opción es solo opción de fines por la sencilla razón de que los medios siempre son escasos.
Al hablar de medios nos estamos refiriendo a los medios de todo tipo, ya sean materiales, como los recursos económicos, o de actuación, como la tecnología disponible y la estructura y procedimientos de actuación.
Respecto de los medios, lo importante es poder definir la suficiencia o la insuficiencia de los medios materiales, y la idoneidad o falta de idoneidad de los medios de actuación.
El cálculodelos medios puede considerarse integrado por las siguientes etapas:
• Asegurar la suficiencia de los medios materiales
• Asegurar la idoneidad de los medios de actuación
• Determinar el efecto de los medios sobre otros fines
• Determinar si los medios sobre pasan la finalidad • Tratar de prever posibles efectos inesperados e indeseables.
Sobre todo, no se debe olvidar que los medios que sobre pasan a sus fines suelen ser contraproducentes, que la escasez de medios hace que la prioridad dada la prosecución de un fin necesariamente afecta a otros fines que se ven postergados, y que además está el problema siempre presente de los efectos secundarios -con frecuencia no previstos ni deseados- de los medios puestos en práctica.
En el caso de los problemas políticos, puede considerarse sin temor a error que los medios siempre son escasos, que su empleo es alternativo (si se usan para una cosa dejan de estar disponibles para otra), que muy probablemente hagan falta más medios que los originalmente previstos, y que su puesta en práctica puede producir consecuencias no previstas ni deseadas.
Frente a este panorama, la Ciencia Política debería poder prever alternativas de acción, con sus correspondientes costos políticos y económicos y con sus probables consecuencias. Como ya vimos no se puede ofrecer certidumbres, pero si se puede facilitar una acción inteligentemente llevada, que reduzca a limites aceptables el margen de incertidumbre y convierta a las decisiones en riesgos sensatamente calculados.
Sin ese cálculo de los medios, aunque sea aproximado, solo tendríamos acciones torpemente dirigidas, pendientes del puro azar o <como vaya viniendo vamos viendo> al mejor estilo de Eudomar Santos, celebre personaje de POR ESTAS CALLES.
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